Vaya engrudo en que se terminó metiendo la mal recordada expresi municipal de San Andrés Cholula, Karina Pérez Popoca, luego del chingado perro oso que se aventó al querer negar a la de a Wilbur, cualquier indicio que la ligue a la secta de Nacho Mier y de toda su prole.

Y es que la Kari ya no sabe cómo desmarcarse del coqueteo con las hordas de Mier, que andan venadeando a cuanto morenista de “cascos ligerosse deja hablar bonito, pa’ ver si se suman a la causa.

Cómo no, mis valedores, pos si en polaca no hay coincidencias, mucho menos en el desgreñadero camotero que se está armando rumbo al 2024, donde la Kari quedó exhibida en su doble juego politiquero.

La Netflix, ¿a poco es tan ingenua que no sabe qué cuadrilátero anda pisando, al dejarse ver a toda máuser y de piquete de panza, con Daniela Mier y Julieta Vences?

Chales, banda, pos si la tirada de la Kari es hacerse la norteada, con razón terminó dando pena ajena en su frustrado intento pa’ reelegirse en el ayuntamiento de San Andriu, hasta quedar de patitas a la calle.

Así como lo leen, mis valedores, pos ya lo dijo la Tía Chona, “cuando el río suena, es porque agua lleva”, y así nomás le pasa a la Kari, que de confusiones y malos entendidos no baja su “metidota de pata”.

Tanto, que no se cansa de gritar a los cuatro vientos que su fidelidad es nomás pal’ mandamás de El Alto, aunque eso sí, mis carnales, ¿qué necesidad había de jugarle al “filo de la navaja”?

A menos que se le “cuezan las habas” pa’ entrarle a los “relevos australianos”, si se le arma la choncha, como quien dice, cambiar de bando si es que su futuro se pone más negro que su gobierno en San Andriu.

Es más banda, ya hasta aprovechó pa’ decir que si conoce al mentado Nacho Mier, pos no lo topa desde el 2019, tanto así que su lealtad no tiene precio; lo malo pa’ su causa es que en las entrañas del partido ya le pintaron su raya.

Y es que mi chismoso morenista ya rajó canela que a la Kari la tienen entre ceja y ceja, pa’ que no se ande pasando de tueste, pos levanta hartas dudas con sus palabrerías y cómo se “truena los dedos” pa’ salir del lodazal en que se metió.

Pos la Netflix ella solita puso la vara muy alta al “ponerse de a pechito”, aunque la neta, banda, si tanto oficio le falta a la Kari, no hay que meterle tanto coco pa’ pensar el cochinero que habrá dejado en San Andriu.

No vaya a ser que al final termine siendo ella la chamaqueada por sus propios bisnes, y no le alcancen las canicas pa’ hacerle la chillona, y en una de esas quede al descubierto el doble juego de sus artimañas.

Ahí se las dejo al costo.